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El compromiso de FABI con el medio ambiente se traduce básicamente en dos áreas principales:
Origen y Naturaleza de sus materias primas Debido a las grandes exigencias a las que son sometidos las bolsas multipliego, los papeles utilizados en su fabricación deben contar con importantes cualidades de resistencia. De lo contrario, es necesario adicionar más pliegos de papel, lo que implica un mayor uso de material y, por lo tanto, un bolsa menos eficiente. Para obtener las características de resistencia mecánica requeridas, los papeles utilizados por FABI se fabrican en su totalidad con celulosa kraft a partir de fibra virgen de pino radiata, el que por sus propiedades de longitud de fibra, permite lograr papeles de alta resistencia con bajos gramajes, lo que se traduce finalmente en menores consumos de materia prima, productos más livianos, economías en transporte y un menor volumen generado de desechos, una vez terminada la vida útil de los productos. A partir de los procesos tecnológicos actuales, la obtención de 1 tonelada de celulosa kraft significa un consumo aproximado de 5,5 m3 de madera, lo que equivale a 7 árboles adultos. Esta importante masa forestal proviene en su gran mayoría de plantaciones propias de pino radiata, recurso renovable por excelencia, las que una vez cosechadas, son replantadas en un plazo promedio menor a un año, impidiendo de esta forma daños a los suelos. De acuerdo con las políticas ambientales de CMPC, prácticamente la totalidad de estas plantaciones se realizan en terrenos descubiertos, en peligro de sufrir procesos de erosión, lo que permite recuperar suelos degradados e incorporarlos al proceso productivo, mejorando su calidad. Consecuentemente con esto, del total de las plantaciones realizadas por CMPC en los últimos 20 años, menos del 10% de la extensión de ellas correspondió a terrenos donde previamente hubo bosques naturales. Actualmente, por decisión de CMPC, la totalidad del bosque nativo patrimonio de la compañía está protegido de la explotación productiva, siendo destinado a la preservación de ecosistemas naturales. Destino y Uso final de sus productos Actualmente, la industria del envase y embalaje enfrenta una creciente demanda no sólo por una adecuada funcionalidad de su productos, sino por la responsabilidad que le cabe en el destino final de ellos, una vez terminada su vida útil. A nivel mundial, cada vez con mayor fuerza se busca que ambientalmente los envases tengan un impacto mínimo, en sus procesos de fabricación, distribución, transporte y disposición final como desecho. Reciclaje Desde esta perspectiva, los envases de papel como los fabricados por FABI presentan la gran ventaja de ser reciclables prácticamente en su totalidad. A nivel interno, todo el material de desecho de papeles generado en nuestras fábricas es recuperado en plantas de CMPC para la fabricación de otros productos, tales como papeles de envolver, cajas de cartón, productos tissue, etc. A diferencia de otros materiales usados en la fabricación de envases, debido a su origen natural el papel es un material que, en buenas condiciones de humedad, oxígeno y temperatura, puede desintegrarse por completo en la naturaleza en un tiempo relativamente breve (alrededor de 3 meses), permitiendo su utilización conjunta con desechos vegetales o forestales en la fabricación de compost, especie de abono natural que permite mejorar terrenos degradados, reincorporando nutrientes al suelo. Las fibras de celulosa que componen el papel, sometidas a los agentes naturales, son atacadas por la acción de hongos y bacterias que por medio de enzimas reducen la celulosa a fragmentos orgánicos más pequeños, que pueden así incorporarse al ciclo natural. A pesar de lo anterior, es necesario hacer notar que las condiciones ambientales ideales para la biodegradación natural de los materiales, normalmente no se dan en los rellenos sanitarios donde se depositan los desechos en las grandes ciudades, en que la basura se encuentra fuertemente compactada y con escasa presencia de oxígeno, imprescindible para la biodegradación de los materiales. En los últimos años, algunas ciudades de Europa y Estados Unidos han instalado plantas de biodegradación y compostaje industrial. En Latinoamérica, éste es un tema que aún no se ha desarrollado adecuadamente. Por eso, es importante considerar que en nuestros países, la alternativa más viable en la actualidad es la promoción y desarrollo del reciclaje de los productos de papel. |